Desarrollo Personal, Nuevos negocios

La lección del héroe Sully a las empresas del S.XXI

Creo que no hace falta presentar a Sully. El piloto que salvo la vida a los 155 pasajeros del A320 amerizando de manera impecable en el río Hudson. Fue un vuelo de 208 segundos… y probablemente se haya convertido en uno de los más sobresalientes de toda la historia de la aviación. Una bandada de pájaros rompe los dos motores del Airbus simultáneamente. Existe un protocolo que intenta ejecutar con la ayuda del primer oficial  de vuelo. También recibe instrucciones de la torre de control para intentar aterrizar en una pista cercana. Pero para Sully no hay tiempo suficiente. Su experiencia y pericia de piloto experimentado  le lleva a tomar una decisión diferente, aparentemente temeraria. Amerizar en el río Hudson.

Como sabemos la historia termina bien, y todos los pasajeros del vuelo 1549 de US Airways salvan su vida.  Y sí, creo que Sully nos dio una lección de cómo deben actuar a las empresas del S.XXI

  • Rapidez en la toma de decisiones. En la empresa del siglo XXI no tenemos tiempo en muchas ocasiones de realizar un análisis tan profundo como quisiéramos. Si posponemos algunas decisiones más de la cuenta, nos estrellaremos inevitablemente. Los protocolos, procesos deben seguir existiendo, pero debemos ser los suficientemente flexibles como para no aplicarlos cuando la realidad inmediata lo demande. Sully lo tuvo muy claro. Intentó seguir los protocolos de situación, pero se encontró con que no había tiempo para efectuar todos los pasos. Decidió saltarse algunos de ellos, y eso le dio el suficiente tiempo como para salvar la vida de todos..
  • Intuición: En una situación con la que nunca se había encontrado y de gran incertidumbre, Sully prefirió guiarse por su intuición antes de seguir órdenes y protocolos. Una evaluación rápida de la situación le lleva a pensar que tendrá mayores probabilidades de éxito amerizando en el río Hudson que intentando llegar a un aeropuerto. No desoye, escucha, evalúa rápido y actúa con decisión. En la nueva era digital, nos encontramos a diario con situaciones que no habíamos visto antes. Momentos en las que nos vemos obligados a decidir a tiempo real y guiados por sensaciones, dado que la información que tenemos es  incompleta o escasa. La “parálisis por el análisis” siempre ha sido un mal endémico en algunas organizaciones, pero en el nuevo entorno turbulento las consecuencias son todavía mucho peores. Las empresas del S.XXI deben ser lideradas por personas valientes, dispuestas a asumir riesgos y sabiendo que en muchas ocasiones tendrá que ser su intuición el motor determinante de la decisión final.  
  • Autonomía:  No puede haber rapidez sin autonomía. Si Sully hubiera seguido los pasos, lo más probable es que ninguno de los 155 pasajeros se encontrara ahora con vida. Sabía que era la persona más capacitada y con más información para tomar la decisión y así lo hizo. Las organizaciones con orientación al SXXI saben que para llegar a tiempo, necesitan profesionales con suficiente autonomía como para tomar sus propias decisiones. La labor de un manager actual, no debe ser tanto la de aprobar todas las decisiones del equipo, sino principalmente inspirar, capacitar, guiar y marcar el rumbo. De no hacerlo así, es probable que no se llegue a tiempo. El mercado nunca espera.
  • Talento: Sin ninguna duda Sully era un gran piloto. Estaba entrenado para tomar decisiones en situaciones extremas, y cuando llegó el momento de la verdad, supo intervenir como un auténtico profesional. Si queremos tener un equipo que actúe con acierto, rapidez y autonomía debe existir talento en el mismo. Es fundamental, primero, invertir tiempo para hacer una buena selección, y segundo, dedicar recursos para que nuestros equipos tengan las competencias profesionales y humanas necesarias. También es importante traer talento de fuera para lo que no seamos capaces hacer desde dentro, ya sea subcontratando servicios a especialistas o fichando perfiles contrastados en el mercado. Lo que es esencial es que tanto nuestros colaboradores externos como internos tengan la excelencia necesaria para un mercado tan competitivo.
  • Compromiso (ética): Sully fue el último en salir del avión. Estaba obsesionado con salvar todas y cada una de las vidas y fue el último en salir aun poniendo la suya en riesgo. El héroe fue fiel a su vocación, ética y compromiso con la profesión, y, en gran medida, esa fue parte de la razón de su éxito.  De igual modo, el éxito de las empresas del S. XXI dependen del grado de compromiso y ética de la organización. Pero no nos olvidemos que el compromiso debe ser bidireccional. Es clave que directivos y profesionales remen en la misma dirección buscando el mismo objetivo común; sin abusos por ninguna de las dos partes. El compromiso no se consigue con medidas que impacten únicamente al bolsillo (un mejor sueldo, un mejor puesto…) sino también por establecer culturas que vayan “más allá” e impacten en el corazón; esperanza de progreso, consideración de la vida personal, amor por el bien común… Creo que una empresa del S.XXI que quiera ser sostenible en el tiempo debe de olvidarse de la obsesión por “maximizar beneficios” a corto y  preocuparse más de invertir en la felicidad de sus equipos a largo.

No tengo duda que el mercado tiene sus normas, sí, pero tampoco tengo duda de que el factor humano también tiene las suyas.

Pablo de Echanove

veces compartido
Previous Post

You Might Also Like

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que tengas la mejor experiencia de usuario. Si continúas navegando estás dando tu consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pincha el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies